La causa que investiga el fatal siniestro vial ocurrido la semana pasada en la costanera central de Rosario avanza con nuevas pruebas que refuerzan la imputación contra Agustín David López Gagliasso (20). El conductor del Peugeot 206 gris, que embistió a toda velocidad y mató a Tania Gandolfi (40) y a su hija Agustina Magalí García (17), además de dejar gravemente herida a Victoria (6), dio positivo en el test de alcoholemia.
Según informó este miércoles el Ministerio Público de la Acusación (MPA), los estudios realizados determinaron que el joven tenía 0.20 g/l de alcohol en sangre. Si bien el nivel está por debajo del límite permitido para conducir en Santa Fe, la fiscalía sostiene que su conducta fue temeraria y encuadra en un caso de dolo eventual.
Las fiscales Valeria Piazza Iglesias y Mariana Prunotto ordenaron una reconstrucción digital del siniestro vial y en las próximas semanas se realizará la pericia accidentológica, clave para determinar con mayor precisión la mecánica del impacto. Además, este miércoles se completó la etapa de toma de testimonios, con declaraciones que resultaron fundamentales para el avance del expediente.
Una persecución fatal
De acuerdo con la acusación, López Gagliasso protagonizó un altercado con un motociclista en el túnel Arturo Illia y, en un estado de exaltación, comenzó a perseguirlo. Durante la persecución, realizó maniobras riesgosas de sobrepaso y alcanzó una velocidad de 120 km/h en una zona de tránsito controlado. Finalmente, perdió el dominio del vehículo y colisionó brutalmente contra las víctimas en la intersección de Wheelwright y Presidente Roca, impactando también contra un semáforo.
Las fiscales remarcaron que el conductor tenía plena conciencia del riesgo que representaba conducir a esa velocidad en una zona donde habitualmente hay peatones y personas realizando actividades recreativas.
La declaración clave de la acompañante
Uno de los testimonios más relevantes fue el de Giovanna R. (20), quien viajaba como acompañante en el 206. En su declaración, detalló los momentos previos al impacto y describió el estado del conductor:
«Estaba cegado. Yo tenía miedo, pensé que me moría. Me agarré fuerte. No sentí el impacto. Salí sola del auto, me vi llena de sangre. Me dolía todo, al principio no podía caminar, tenía vidrios pegados en la cara. Pedí ayuda. Agustín siempre estuvo enfocado en seguir a la moto, estaba en la suya, no le importó nada, ni si yo me moría o si chocaba con otros autos. Un inconsciente.»
Giovanna también aclaró que no mantenía una relación sentimental con López Gagliasso y que simplemente la estaba llevando a su casa desde la zona sur.
Un caso que marca precedente
El conductor del 206 permanece en prisión preventiva efectiva, y la causa avanza con una imputación grave que podría derivar en una condena ejemplar. El caso no solo pone sobre la mesa la responsabilidad de quienes conducen con imprudencia, sino también la necesidad de reforzar los controles en zonas urbanas con alto flujo de peatones.
Las próximas semanas serán claves para definir el futuro procesal de López Gagliasso, cuya conducta temeraria dejó una tragedia imborrable en las calles de Rosario.