El juez Ariel Cattaneo, de San Lorenzo, ha dictado prisión preventiva por el plazo máximo para Federico «Gordo» Pérez (34) y Miguel Ángel Farías, acusados de instigar el asesinato de Cristian Joel Barreto (31). El crimen, ocurrido el 30 de diciembre pasado en las afueras de Puerto General San Martín, expone una trama mafiosa vinculada al control territorial de la venta de drogas en la región.
Un asesinato anunciado
Barreto, un exconvicto que había salido de prisión semanas antes, decidió incursionar en el mercado de drogas en el barrio San Sebastián, territorio controlado por Pérez y Farías con el supuesto aval de la banda narcocriminal «Los Monos». Según la investigación del fiscal Aquiles Balbis, la competencia desató un conflicto que culminó en la ejecución de Barreto.
El 29 de diciembre, un familiar de la víctima recibió un mensaje directo de Farías: «Barreto debe morir por vender en territorio prohibido». Al día siguiente, el aviso se cumplió. Un sicario, aún no identificado, bajó de un Peugeot 208 rojo y se adentró en un pasillo ubicado a la vera de la Ruta 11. Con una pistola 9 milímetros, disparó al menos 15 tiros contra Barreto, quien en ese momento desmalezaba un terreno.
El error fatal del sicario y la caída de «Los Gordos»
El sicario cometió un grave error: utilizó un vehículo registrado a nombre de Federico Pérez. Una cámara municipal captó al Peugeot 208 ingresando al barrio San Sebastián minutos antes del crimen, un detalle que resultó clave para los investigadores.
Además, Pérez y Farías ya eran investigados por operar un búnker de drogas en Misiones y Cayetano Silva, en Puerto General San Martín, con el conocimiento de Ariel «Guille» Cantero, líder de «Los Monos».
El 7 de noviembre pasado, la PDI allanó la vivienda de Pérez en pasaje Calandrias, en Rosario, y aunque no encontró drogas ni armas en ese momento, registró la presencia del 208.
Intento de ocultar pruebas y nuevas detenciones
El 2 de enero, la PDI localizó el Peugeot 208 en el barrio Larrea, al noroeste de Rosario. Agentes lo siguieron hasta la rotonda del Puente Rosario-Victoria, donde observaron un encuentro entre el conductor del 208 y un hombre en un VW Gol.
En ese operativo cayeron Adrián U. (47) y Mariano A. (44), señalados como los encargados de ocultar o descartar el vehículo utilizado en el asesinato. Un análisis del teléfono de Adrián U. reveló comunicaciones con Pérez para coordinar la desaparición del auto. Ambos fueron acusados de encubrimiento agravado.
Por su parte, Farías fue detenido mientras circulaba en un Toyota Corolla por el Cordón Industrial.
Armas ocultas y cargos adicionales para Pérez
La situación de Pérez se complicó aún más cuando, tras dos allanamientos en la vivienda de sus padres, los investigadores encontraron un arsenal oculto en un parrillero: dos revólveres, dos pistolas y una ametralladora casera. Estos hallazgos llevaron a nuevos cargos en su contra por tenencia ilegal de armas.
Un caso que evidencia el entramado narco en Rosario y sus alrededores
La investigación revela cómo la violencia vinculada al narcotráfico sigue marcando la agenda criminal en Rosario y el Cordón Industrial. La disputa por el control territorial no solo cobra vidas, como la de Cristian Barreto, sino que expone la profundidad de las redes mafiosas que operan con una estructura casi empresarial.
Mientras tanto, la Justicia busca avanzar con las acciones legales contra Pérez, Farías y el resto de los implicados, en un intento por desarticular estas organizaciones que mantienen en vilo a la región.