El Banco Central de la República Argentina (BCRA) oficializa un nuevo rumbo para el tipo de cambio, estableciendo un ajuste mensual del 1% a partir del 1° de febrero de 2025. Esta decisión, que ya se esperaba tras la publicación de la inflación de diciembre, busca consolidar la desaceleración inflacionaria observada en los últimos meses.
Un dólar que sigue anclado a las expectativas de inflación
El crawling peg, mecanismo utilizado para ajustar gradualmente el tipo de cambio, venía marcando un ritmo del 2% mensual desde diciembre de 2023. Ahora, con una inflación que cerró 2024 en 117,8%, el BCRA redefine su estrategia. Según el comunicado de la entidad, este nuevo ritmo del 1% mensual responde a una inflación más controlada y expectativas de una baja sostenida.
El organismo destacó que este ajuste «cumple el rol de un ancla complementaria para las expectativas inflacionarias». Además, resaltó que los indicadores de alta frecuencia y el comportamiento de los precios reflejan una tendencia a la baja en la inflación, incluso frente a un contexto de recuperación económica y un aumento estacional en algunos sectores.
El contexto macroeconómico y las decisiones del BCRA
La decisión del Banco Central llega tras conocerse la inflación de diciembre, que el Indec confirmó en 2,7%, marcando el cierre más bajo en dos años. Este dato alentador se enmarca en un proceso de estabilización económica que el Gobierno y el BCRA buscan reforzar.
Desde el Ejecutivo, aseguran que el peso no se encuentra apreciado, a pesar de las críticas de algunos sectores. La meta, según fuentes oficiales, es reducir paulatinamente la devaluación del tipo de cambio, alineando esta política con una estrategia de desinflación sostenida.
Los desafíos del crawling peg en un 2025 clave
Si bien el ajuste del 1% mensual sugiere confianza en la recuperación de la economía, plantea interrogantes sobre la capacidad del BCRA para sostener esta estrategia en un escenario global complejo y con presiones internas.
Expertos advierten que una desaceleración demasiado pronunciada en el ajuste del tipo de cambio podría generar desequilibrios en el mercado cambiario o expectativas de atraso cambiario, especialmente si la inflación no sigue la trayectoria esperada.
Por otro lado, el BCRA parece apostar a un contexto más favorable, con una economía que muestra signos de recuperación y un mercado interno en crecimiento, lo que podría facilitar el cumplimiento de las metas trazadas.
El 2024 en números: un cierre prometedor, pero con cautela
El año pasado cerró con una inflación acumulada de 117,8%, pero los últimos meses evidenciaron una fuerte desaceleración, pasando del 9,8% en agosto al 2,7% en diciembre. Este resultado, junto con una estabilización relativa en los mercados financieros, parece haber dado al BCRA el margen necesario para ajustar su política cambiaria.
El desafío ahora será mantener esta tendencia positiva sin generar desequilibrios en el mercado ni perder competitividad cambiaria.