El reciente default de Los Grobo reconfigura el mercado de granos y expone el riesgo de las operaciones directas de los grandes exportadores con acopios y productores. Las principales multinacionales del sector quedaron atrapadas como acreedoras de la agropecuaria, lo que provocó un endurecimiento en el crédito y restricciones en las Cartas de Garantía, afectando la liquidez y el normal desarrollo de las operaciones comerciales.
Un golpe millonario para los exportadores
En el Juzgado Nacional de Primera Instancia en lo Comercial N° 12, a cargo de Hernán Diego Papa, se presentó el listado de acreedores del grupo en crisis, donde figuran pesos pesados del comercio de granos:
- ADM: $5.540 millones
- Dreyfus: $3.800 millones
- Bunge: $2.400 millones
- Viterra: $779 millones
- Cargill: $701 millones
- ACA: $648 millones
Los montos reflejan una exposición significativa de las multinacionales, que en lugar de diversificar el riesgo a través del mercado abierto y con corredores, optaron por compras directas a un grupo reducido de productores y acopios con líneas de crédito prácticamente irrestrictas.
“El problema es que los exportadores siguen confiando en grandes actores que luego terminan cayendo, mientras que a los productores más chicos les niegan una simple Carta de Garantía”, comenta un operador del mercado de granos, poniendo en evidencia la falta de un análisis de riesgo más equilibrado.
Las compras directas y su impacto en el sistema
El modelo de negocio de los grandes traders ha ido evolucionando con el tiempo. Antes, los corredores jugaban un rol clave en la intermediación de las ventas de granos. Sin embargo, empresas como ADM redujeron su dependencia del mercado abierto y priorizaron la compra directa para evitar el riesgo de operar con productores “flojos de papeles”.
Pero el caso de Los Grobo demuestra que la estrategia no ha sido infalible. A pesar de su política de no operar directamente, ADM aparece como la empresa más afectada por el default. Resta confirmar si las compras fueron realmente directas o si hubo intervención de corredores con Cartas de Garantía, pero lo cierto es que el golpe fue severo.
Como reacción inmediata, ADM cambió su política de pago. Hasta el jueves, la empresa operaba exclusivamente con pagos anticipados mediante Cartas de Garantía. Sin embargo, apenas se conoció la lista de acreedores, decidió comprar maíz con descarga al 7 de marzo a $215.000 por tonelada, pero únicamente contra entrega. Se acabó el crédito, al menos por ahora.
Un mercado sin liquidez y con más restricciones
El impacto del default de Los Grobo no se limita a la empresa en cuestión. Los grandes exportadores endurecieron sus condiciones de financiamiento, lo que afecta la liquidez del mercado y encarece el costo de comercialización para las agropecuarias y productores.
El problema de fondo radica en que, al apostar por compras directas, los exportadores reducen la transparencia del mercado y afectan la formación de precios de referencia, como la Pizarra de la Bolsa de Comercio de Rosario. A medida que las operaciones abiertas pierden volumen, se debilita el sistema que históricamente permitió mayor estabilidad y previsibilidad en el negocio.
Un modelo en revisión
El caso de Los Grobo no es el primero ni será el último. Situaciones similares se dieron con BLD, Guardatti Torti, Sebastián Grimaldi SA y Cereales del Sur, donde los exportadores quedaron como principales damnificados. Sin embargo, hasta ahora no hubo un replanteo profundo de las estrategias de crédito y riesgo en el sector.
El mercado de granos ha cambiado, y la reducción del papel de los corredores ha generado un sistema más vulnerable. Mientras tanto, los operadores se preguntan:
«¿Viste algún corredor de granos de Rosario en la lista de acreedores de Los Grobo?»
La respuesta, por ahora, parece ser evidente.