Falleció David Lynch, el genio del surrealismo cinematográfico, a los 78 años

El mundo del cine está de luto tras la muerte de David Lynch, el icónico director estadounidense conocido por su visión única que combinó lo siniestro, lo experimental y lo convencional en una carrera que marcó la historia del séptimo arte. Lynch falleció a los 78 años, dejando un legado que trasciende generaciones.

“Hay un gran vacío en el mundo ahora que ya no está con nosotros”, expresó su familia en un comunicado difundido en redes sociales, en el que también citaron una de sus frases más emblemáticas: “Mantén la vista en la rosquilla y no en el agujero”.

Una carrera marcada por la originalidad y el riesgo

Desde sus inicios como estudiante de arte, David Lynch demostró ser un creador que no temía explorar los límites de lo narrativo y lo visual. Su primer largometraje, Eraserhead (1976), una fábula surrealista en blanco y negro, fue recibido con desconcierto en sus primeros días, pero pronto se convirtió en una obra de culto en el circuito de “películas de medianoche”.

Este éxito lo catapultó a proyectos más grandes, incluyendo The Elephant Man (1980), una biografía sobre Joseph Merrick que le valió su primera nominación al Oscar como mejor director. Aunque luego enfrentó el fracaso crítico y comercial con Dune (1984), Lynch resurgió con fuerza con Blue Velvet (1986), una obra que redefinió el thriller noir y lo consolidó como un maestro del cine independiente.

El fenómeno de Twin Peaks

En 1990, Lynch revolucionó la televisión con Twin Peaks, una serie que mezclaba el misterio policial con elementos oníricos y surrealistas, y que se convirtió en un fenómeno cultural. Concebida en colaboración con Mark Frost, la serie marcó un antes y un después en la narrativa televisiva, influyendo en generaciones de creadores.

Con el tiempo, el universo de Twin Peaks se expandió con una precuela cinematográfica (Fire Walk With Me, 1992) y una tercera temporada en 2017, que retomó la historia más de 25 años después de su inicio.

El arte más allá del cine

Lynch no solo dejó su huella en el cine y la televisión. Su espíritu creativo lo llevó a explorar la música, la pintura y la meditación trascendental, a la que dedicó una parte significativa de su vida fundando la David Lynch Foundation. También incursionó en proyectos inusuales, como informes meteorológicos en YouTube y la apertura de una discoteca en París en 2011.

Una lucha silenciosa contra el enfisema

En los últimos años, Lynch enfrentó complicaciones de salud debido a un enfisema pulmonar causado por su hábito de fumar. En 2024, reveló las dificultades que esto le causaba: “Apenas puedo caminar por una habitación. Es como caminar con una bolsa de plástico en la cabeza”.

Un legado imborrable

Entre los numerosos reconocimientos a su carrera, Lynch recibió tres nominaciones al Oscar como mejor director (Blue Velvet, The Elephant Man y Mulholland Drive), además de un Oscar honorario a la trayectoria en 2019. Su obra también fue galardonada con la Palma de Oro en el Festival de Cannes por Wild at Heart en 1990.

Lynch deja un legado que abarca desde los oscuros paisajes de Lost Highway hasta la simplicidad emotiva de The Straight Story y el misterio inolvidable de Mulholland Drive. Su contribución al arte y la narrativa visual redefinió el cine, desafiando convenciones y ampliando los horizontes de lo que una historia puede ser.

El mundo artístico pierde a un innovador, pero su obra vivirá eternamente, guiando a futuras generaciones de creadores hacia lo desconocido y lo extraordinario.