José «Pepe» Mujica, el emblemático expresidente de Uruguay, afronta con entereza su situación más difícil. A los 88 años, y tras meses de luchar contra un cáncer de esófago diagnosticado en abril del año pasado, Mujica anunció que la enfermedad se ha expandido a su hígado, dejándolo sin opciones de tratamiento. «Mi ciclo terminó. Me estoy muriendo», expresó con la honestidad que siempre lo caracterizó.
En una entrevista concedida al medio uruguayo Búsqueda, Mujica habló abiertamente sobre su estado de salud y el inevitable desenlace. «El cáncer en el esófago me está colonizando el hígado. No lo paro con nada. ¿Por qué? Porque soy un anciano y porque tengo dos enfermedades crónicas», explicó. Con su habitual lucidez, reconoció que su cuerpo no resistiría ni tratamientos bioquímicos ni cirugía.
«El guerrero tiene derecho a su descanso»
Fiel a su estilo, Mujica no buscó dramatizar su situación, sino transmitir un mensaje de aceptación y calma. «Lo que pido es que me dejen tranquilo. Que no me pidan más entrevistas ni nada más. Ya terminó mi ciclo. Sinceramente, me estoy muriendo. Y el guerrero tiene derecho a su descanso», afirmó.
Desde su diagnóstico inicial, Mujica había sido sometido a diversos tratamientos que, en un principio, parecían dar resultados positivos. Sin embargo, los últimos estudios revelaron la progresión de la enfermedad, marcando un punto de no retorno.
Orgullo por el triunfo del MPP y un mensaje político final
A pesar de su delicada salud, Mujica no dejó de referirse a la política, el ámbito donde forjó su legado. Manifestó su orgullo por el reciente triunfo electoral de Yamandú Orsi, el candidato del Movimiento de Participación Popular (MPP), el sector que Mujica lideró durante años. «Eso me permite irme tranquilo», confesó.
Con su característico compromiso democrático, Mujica dejó un mensaje sobre la importancia del respeto en la política: «Es fácil tener respeto para los que piensan parecido a uno, pero hay que aprender que el fundamento de la democracia es el respeto a los que piensan distinto».
Un adiós lleno de humanidad
En sus palabras de despedida, Mujica hizo un llamado a la unidad nacional y al entendimiento más allá de las diferencias. «La primera categoría son mis compatriotas y de ellos me despido. Les doy un abrazo a todos. Segundo, me despido de mis compañeros y simpatizantes. Lo único que quiero ahora es despedirme».
El exmandatario, conocido por su estilo de vida austero y sus discursos llenos de reflexión, cierra su vida pública con la misma humildad con la que la vivió. Mujica fue presidente de Uruguay entre 2010 y 2015, destacándose como un líder cercano, defensor de los valores de igualdad y justicia social, y un referente internacional por su forma de entender el poder como un servicio.
Un legado que trasciende fronteras
La figura de Pepe Mujica ha sido, durante décadas, sinónimo de integridad, humanidad y coherencia política. Su despedida no solo marca el fin de una etapa para Uruguay, sino también para toda América Latina, que encontró en él un ejemplo de liderazgo ético y transformador.