Newell’s sigue en caída libre: debut amargo de Fabbiani y derrota ante Barracas Central

Newell’s Old Boys no encuentra el rumbo. En el peor momento deportivo e institucional de los últimos años, el equipo rojinegro vuelve a caer este lunes, esta vez ante Barracas Central por 2-0 en el estadio de Arsenal, en Sarandí. El encuentro, correspondiente a la séptima fecha del Torneo Apertura, marca el debut de Cristian Fabbiani como entrenador. Sin embargo, la ilusión del estreno se diluye rápidamente: a los 2 minutos del primer tiempo, Jonathan Candia abre el marcador tras un grosero error defensivo. Y sobre el final del partido, Manuel Duarte sella la victoria con un golazo de media distancia.

La tarde arranca cuesta arriba para la Lepra. Apenas transcurren dos minutos cuando un envío frontal sorprende a la última línea rojinegra. Víctor Cuesta, quien debuta tras una larga inactividad, calcula mal y deja habilitado a Candia. El delantero uruguayo, ex Rosario Central, aprovecha el regalo y define con precisión al primer palo, dejando sin chances a Keylor Navas. La jugada expone una descoordinación defensiva: mientras Saúl Salcedo da un paso adelante para tirar el offside, Cuesta queda enganchado y le facilita el camino al atacante del Guapo.

El golpe temprano condiciona el plan de Fabbiani. El flamante DT apuesta por una línea de cinco defensores (5-2-3 o 5-4-1 según el momento del partido) y por la experiencia de jugadores como Cuesta, Luciano Lollo y Juan Ignacio Méndez para darle orden y solidez al equipo. Pero las imprecisiones y los errores infantiles complican a Newell’s. Barracas, sin demasiados alardes, genera peligro a través de transiciones rápidas y el juego vertical de Barrios, quien saca ventaja por el lateral de Alejo Montero.

Pese a tener mayor posesión de la pelota, los rojinegros no logran romper el bloque defensivo planteado por Rubén Darío Insúa. Los intentos de Éver Banega y Méndez para filtrar pases son previsibles y carecen de sorpresa, un déficit recurrente en lo que va del torneo. Newell’s llega hasta tres cuartos de cancha, pero se queda sin ideas para lastimar. Mientras tanto, Barracas vuelve a inquietar con remates de Candia y Morales, bien controlados por Navas, quien evita que la diferencia sea mayor.

En la segunda mitad, la Lepra muestra algo más de actitud a partir de los cambios introducidos por Fabbiani. El ingreso de Gonzalo Maroni le da mayor dinamismo al equipo, que empuja con más ganas que fútbol. Maroni genera las acciones más claras, pero se topa con la defensa rival. Primero, tras un centro de Tabares que Demartini despeja sobre la línea, y luego con un remate de David Sotelo que desactiva el arquero Ledesma.

El momento de mayor polémica llega a los 21 minutos del complemento. Salcedo saca un derechazo al arco y la pelota impacta en el brazo de Yonatthan Rak dentro del área. Aunque los jugadores leprosos reclaman penal, el árbitro interpreta que la mano es casual al considerar que el balón también golpea en la zona intercostal del defensor. Desde el VAR revisan la jugada y coinciden con el juez, dejando a Newell’s sin la chance de igualar.

Con el tiempo cumplido y el equipo volcado al ataque, Barracas sentencia el partido. Manuel Duarte captura un rebote y saca un derechazo potente desde afuera del área, colocando la pelota junto al palo izquierdo de Navas. El 2-0 desata el festejo del Guapo y deja a Newell’s sumido en una crisis aún más profunda. La Lepra acumula seis derrotas y solo una victoria en siete partidos del Apertura.

Un clima convulsionado en el Parque

La derrota llega en medio de una semana agitada en el mundo rojinegro. Tras la caída en el clásico ante Central, la dirigencia encabezada por Ignacio Astore decide despedir a Diego Soso y al mánager Rubén Capria, junto a su asistente Iván Borghello. La elección de Fabbiani como nuevo DT no sorprende: el Ogro ya había sido contactado antes del clásico y acepta el desafío de dirigir al club en este momento crítico, dejando su cargo en Riestra para asumir el miércoles pasado en Bella Vista.

Sin embargo, la relación entre los hinchas y la dirigencia sigue deteriorándose. La seguidilla de malos resultados y los constantes cambios de entrenador —con Larriera, Méndez, Soso y los interinatos de Lunari, Coria y Del Valle Medina— han generado malestar en los socios, quienes se manifiestan en cada partido de local pidiendo la salida de Astore. La tensión se refleja también fuera del estadio: en la madrugada del lunes, aparecen pasacalles con duras críticas hacia el presidente y su comisión directiva.

El regreso a Rosario tras la derrota en Sarandí es con las manos vacías y el equipo hundido en el fondo de la tabla. Con elecciones a la vista y un presente deportivo desolador, el desafío de Fabbiani es mayúsculo: recuperar el nivel futbolístico y apaciguar los ánimos en un club donde la paciencia parece haberse agotado.