Este martes se confirma una nueva ola de despidos en el PAMI Rosario, dejando a 12 trabajadores fuera de sus puestos en un contexto de ajustes que afecta a unas 250 personas en todo el país. La situación genera alarma entre los gremios, los adultos mayores y la comunidad médica. Guillermo Grand, delegado de ATE, expone la gravedad de las consecuencias en los servicios de salud locales: “Estamos frente a un ajuste que pone en peligro la atención quirúrgica y la calidad de vida de nuestros jubilados”.
Los despidos alcanzan áreas críticas, como la de anestesistas, quienes son esenciales en cirugías. Según Grand, el impacto ya se refleja en el funcionamiento de los quirófanos del PAMI II y el PAMI I de Rosario: “De tener tres quirófanos operativos con 12 cirugías programadas por día, pasamos a realizar solo 4 o 5. Con los despidos, esto se va a agravar aún más”, afirmó en diálogo con La Primera de la Tarde.
Además de la falta de personal, los problemas se profundizan por la reducción de insumos y el aumento de tercerizaciones. “Ya veníamos con muchas cirugías suspendidas, pero ahora estamos en un nivel crítico. Este ajuste no solo afecta a los trabajadores, sino directamente a los adultos mayores que dependen del sistema de salud”, señaló Grand.
Despidos sin aviso: incertidumbre y desorganización
La manera en que se llevan a cabo los despidos añade tensión al clima laboral en el PAMI. Muchos trabajadores descubrieron su desafectación al no poder acceder al sistema para cumplir sus funciones. Grand denuncia la falta de notificación oficial: “No hay telegramas ni explicaciones claras. Los empleados se enteran al intentar ingresar a sus puestos de trabajo. Es una incertidumbre total”.
Ajuste o vaciamiento: un debate que divide opiniones
El representante gremial también relaciona estos despidos con la política de ajuste impulsada por el gobierno del presidente Javier Milei. Según Grand, las medidas están disfrazadas de “optimización de recursos”, pero en la práctica significan un vaciamiento de derechos: “Esto es un ajuste que deja a los jubilados en una vulnerabilidad total. No hablamos de una reorganización para mejorar, hablamos de una política que parece más una reducción de población que una prevención de la salud”.
Grand recordó las declaraciones previas del presidente, quien había planteado su intención de “destruir el Estado desde adentro”. En ese marco, el delegado gremial interpreta los despidos como parte de una estrategia más amplia para desarticular los servicios públicos esenciales.
Un sistema en crisis: demandas de autogestión
La administración del PAMI también está en el centro de la discusión. Grand critica la intervención del Estado en un organismo que, según él, debería ser gestionado por jubilados y trabajadores. “El PAMI no es un gasto del Estado. Se financia con los aportes de activos y pasivos, pero desde que está intervenido por el gobierno, ha ido perdiendo prestaciones y calidad de atención”, explicó.
Para Grand, el problema radica en que el PAMI, al igual que el Anses, se ha convertido en “un botín jugoso para cualquier gobierno”. Por eso, propone que se respete el acta fundacional del organismo, devolviendo la administración a sus verdaderos beneficiarios.
El futuro de los jubilados, en peligro
La reducción de personal y servicios en el PAMI representa un golpe directo a uno de los sectores más vulnerables de la sociedad: los adultos mayores. Con quirófanos paralizados, insumos escasos y una atención cada vez más precarizada, los jubilados enfrentan un panorama de incertidumbre.