La crisis de Vicentín se profundiza. La empresa aceitera enfrenta una grave iliquidez que le impide pagar los sueldos a sus empleados, resultado directo de la incapacidad de su actual conducción para garantizar contratos que mantengan la actividad industrial y portuaria de sus plantas. Con la reciente caída de su plan de reestructuración en la Corte Suprema, la empresa buscó apoyo financiero de sus propios acreedores, pero la propuesta fue rechazada categóricamente. La razón es sencilla: mientras el grupo continúe en manos de los mismos directivos que protagonizaron el mayor default de la historia del mercado de granos en Argentina, no hay confianza para aportar capital o granos.
Sin embargo, en este contexto crítico surge una pregunta clave: ¿Tienen los acreedores, liderados por el Grupo Grassi, un plan viable y los fondos necesarios para reactivar Vicentín en caso de que su propuesta sea la elegida en el cram down?
Un plan para recuperar Vicentín
Mariano Grassi, referente del grupo cerealero y segundo mayor acreedor comercial de la firma, asegura que sí. En un diálogo con Rosario3, Grassi señaló que su grupo lleva meses desarrollando una estrategia para poner en valor a la empresa sin desguazarla. «Desde el primer momento trabajamos en un plan coherente y racional. No venimos a liquidar activos, sino a recuperar el potencial de Vicentín y generar un negocio sustentable a largo plazo», explicó.
El plan de Grassi se centra en tres pilares fundamentales:
- Originación de granos
- Crushing (industrialización del grano)
- Comercio exterior
1. Originación de granos: una estrategia cooperativa
Para Grassi, el primer pilar es el que mejor conoce. «Sabemos cómo trabajar con el agro, y vemos una oportunidad. En la deuda total de Vicentín, el agro tiene una exposición baja, lo que nos permite armar una estrategia que los beneficie y les garantice confianza».
El empresario propone una estrategia de originación asociativa, similar a la utilizada en su empresa Commodities, líder del sector. «En vez de competir con los productores, les damos herramientas para que compitan y crezcan con nosotros. Lo mismo hicimos con Isowean, la mayor granja de cerdos de Argentina: nos asociamos con los clientes en el engorde y compartimos riesgos y beneficios. Esa es la clave para un nuevo modelo en Vicentín», afirmó.
2. Crushing: atraer talento y modernizar las plantas
Grassi reconoce que su equipo no tiene la experiencia industrial necesaria para operar las plantas de crushing, pero ya han resuelto esa debilidad contratando especialistas. «Argentina está llena de profesionales con experiencia en la industrialización de granos. Ya tenemos un equipo sólido liderado por un exdirector industrial de Cargill y Cofco, que ha estado recorriendo las plantas y evaluando su potencial», detalló.
En cuanto a las inversiones industriales necesarias, estima que el mantenimiento y modernización de las instalaciones requeriría unos 20 millones de dólares, cifra que considera manejable. «No es un problema; con un plan financiero ordenado, esos desembolsos pueden hacerse rápidamente», aseguró.
3. Comercio exterior: el gran desafío
El tercer pilar, el comercio exterior, es el más desafiante para Grassi. «El volumen de Vicentín en exportaciones es enorme. No hay tiempo para una transición gradual. Hay que empezar con fuerza desde el día uno», admitió.
Para encarar este reto, el grupo viene trabajando en dos frentes:
- Negociaciones con jugadores internacionales: Han mantenido contacto con empresas globales sin activos en Argentina, para asegurar convenios de abastecimiento y financiamiento.
- Acuerdos con grandes exportadores locales: Desde el fallo de la Corte, han iniciado conversaciones con compañías ya establecidas en el país. «Buscamos socios comerciales, no simples clientes. Compartir el riesgo y el negocio es la clave para garantizar estabilidad», explicó Grassi.
En cuanto a la financiación de las exportaciones, Grassi contempla dos estrategias: trabajar con un socio comercial que aporte financiamiento contra garantías, o buscar líneas de crédito con bancos y fondos especializados en comercio exterior.
El futuro de Vicentín: entre el cram down y la incertidumbre
Grassi se muestra optimista sobre el interés que su propuesta está generando. «Hay más de un interesado en participar en el cram down, e incluso podría haber otras ofertas competitivas», anticipó.
Para él, mantener a Vicentín como una unidad productiva es fundamental. «Sus activos permiten una eficiencia en costos de procesamiento y logística que atraen a los grandes exportadores. Si logramos un relanzamiento ordenado, podemos generar beneficios para todos: acreedores, empleados y socios», sostuvo.
«Esta empresa no puede ir a la quiebra. No debe ser desguazada. Hay negocios rentables que permitirán recuperar pérdidas, generar ganancias y devolver la estabilidad a sus trabajadores», concluyó.
El desenlace de esta historia dependerá del proceso de cram down, donde el futuro de Vicentín quedará en manos de los acreedores y de la estrategia más convincente para su recuperación.